Resulta importante la identificación relativa a cuáles son los intereses geopolíticos de
los principales actores internacionales en el Continente Antártico, no sólo en el ámbito
regional sino además considerando a los principales líderes mundiales que han
manifestado su interés en la región austral, particularmente y para Sudamérica, Argentina
y Chile, en su calidad de “países puente”(16), miembros consultivos del Sistema del
Tratado Antártico (STA) y reclamantes de soberanía ostentan una posición preferente
en esta materia.
En las páginas siguientes se demostrará como hipótesis que “Al igual que en los
últimos 63 años, el Continente Antártico continuará fomentando la cooperación y el
desarrollo de la ciencia entre los Estados sudamericanos”. Para tal efecto
cobra importancia geopolítica el continente Antártico así como los principales aspectos
de interés del STA.
Se analizará la conducta geopolítica antártica de los principales países sudamericanos
y de otros actores extra regionales de importancia, identificando los intereses geopolíticos
más relevantes, distinguiendo aquellos que podrían impulsar la cooperación, como
también los que podrían conducir a una confrontación en la pretensión de sus derechos
en la zona. Por ello, es determinante revisar el destino y situación jurídica del “continente
blanco”, analizando las alternativas del STA, las limitaciones y exigencias que impone la
globalización a las relaciones internacionales, a la integración regional, los intereses
geopolíticos y a la conducta regional sudamericana. Finalmente se planteará una “visión
de futuro” respecto a la posible cooperación o confrontación internacional y regional en
materia antártica.
El “Año Geofísico Internacional” (1957 y 1958), instaló las bases sobre la cual 12 países
establecieron coordinadamente políticas relativas a la investigación científica de la
Antártica. El año 1959, motivados por el trabajo desarrollado e impulsados por Estados
Unidos, estos 12 Estados firmaron en Washington el “Tratado Antártico”, cuyos objetivos
fueron sustraer al continente de conflictos, asegurar la paz, mantener a la región libre de
controversias , y destinar a este continente a materias de investigación, así como
conferirle al territorio como natural y reserva mundial. Es válido hacer presente que, esta
instancia geofísica no fue sino el resultado de dos congresos que determinaron su
nacimiento con miras a la exploración antártica como fueron el VI Congreso Internacional
de Geografía celebrado en Londres en 1895, en el que se instó a la exploración de las
regiones antárticas luego de las experiencias expedicionarias que tuvieran lugar en África,
en este sentido el autor Manuel Valenzuela Rubio en su obra “Un Mundo por Descubrir
en el Siglo 21 “, señala que “esto determinó a modo de recomendación que las diversas
sociedades científicas del mundo, de la manera que les pareciera más eficaz iniciaran un
proceso de exploración geográfica en la zona del continente helado antes de que
terminara el siglo 19 “. En un sentido similar, el VII Congreso Internacional de Geografía
de Berlín de 1899 dio inicio definitivo en términos específicos a la exploración antártica,
a la vez de determinar “el alcance y los métodos sobre las observaciones magnéticas y
meteorológicas que habrían de realizar las expediciones enviadas a la zona, organizando
observaciones simultáneas e intercomunicadas en puntos situados fuera de la región
antártica”.
El Tratado a partir de su entrada en vigor, junio de 1961 fue sumando adherentes, al
punto que en la actualidad lo integran 45 países, 12 de ellos miembros originarios,
incluyendo a Chile y la Argentina. Posteriormente, se han firmado 3 convenciones y un
protocolo, dando origen al Sistema del Tratado Antártico. Su vigencia fue establecida en
1959, de acuerdo al artículo XII del TA, por un período de 30 años, pudiendo ser
modificado o suspendido en cualquier momento, con el consentimiento unánime de los
miembros consultivos. El artículo IV del Tratado Antártico congeló las reclamaciones de
soberanía y establece que ninguna actividad que se lleve a cabo mientras se encuentre
vigente puede constituir fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación
territorial en la Antártica, ni para crear nuevos derechos de soberanía de esta región.
El Sistema del Tratado Antártico por tanto, nace como consecuencia de la celebración
del Tratado Antártico (1959), esto en virtud de circunstancias planteadas, tanto por la
Guerra Fría como por las reclamaciones territoriales. A causa de esto es que se celebraron
diversos acuerdos, que surgieron a causa, especialmente de las actividades del SCAR y
de las Reuniones Consultivas, hasta que finalmente se creó la Secretaría del Tratado
Antártico, en razón de esto es que “los Estados Parte del Tratado Antártico adoptaron,
progresivamente, distintos acuerdos armónicos entre sí, cuya coordinación estructuran
la actividad en la Antártida y forman parte de una arquitectura general conocida como
“Sistema del Tratado Antártico” (17).
En la actualidad el sistema enfrenta a nuevos desafíos como las actividades turísticas
o la bioprospección, y una suerte de regreso hacia la preocupación inicial por la seguridad
internacional. Se agregan a estos desafíos la geopolítica y la geoestrategia, que jamás
estuvieron ausentes de las apetencias sobre la Antártida, teniendo en cuenta la existencia
en ella de ingentes recursos naturales, sin embargo esos temas no son objeto de este
trabajo.
Es así que podemos definir al STA como aquellas “normas e instituciones surgidas
del Tratado Antártico, instrumentos internacionales asociados al Tratado y las medidas
e instituciones creadas en virtud de dichos instrumentos que, en forma complementaria
al Tratado, regulan las actividades en el continente antártico y en los océanos australes
que lo circundan”.
En conclusión dicha instancia internacional, por tanto, ha promovido durante su
vigencia;
-
Mantener la paz en la región por más de 40 años.
-
Fomentar la cooperación e impulsar la investigación científica.
-
Sobrevivir a diferentes presiones, implementando convenciones y protocolos
complementarios que mantienen el consenso general de sus miembros. -
Proteger el medio ambiente y ecosistema.
Los Estados que tienen “Reclamaciones pendientes de soberanía” (Artículo IV del
TA) son Argentina, Chile, Reino Unido, Noruega, Australia, Francia y Nueva
Zelanda. Chile declaró su soberanía entre los meridianos 53° y 90° de longitud Oeste y
Argentina hizo lo propio entre el meridiano 25° al 74° de longitud Oeste.
La labor impulsada por el STA ha sido la de mantener las reclamaciones bajo control,
en una condición de “statu quo”, permitiendo que el continente antártico, se encuentre
bajo una condición de “tierra de nadie” o mejor dicho una “tierra de todos”, al permitir
absoluta libertad de tránsito y de instalación de bases bajo el amparo de la cooperación
en beneficio de la ciencia. En otras palabras, los problemas de soberanía se mantienen
“congelados”, esto es, pendientes, lo que constituye un aspecto de interés geopolítico,
especialmente para aquellos países con pretensiones soberanas, de manera que las
reclamaciones se encuentran en una condición de “statu quo”.
En términos geográficos el borde costero antártico representa una extensión de
aproximadamente 23.000 Kms. de longitud. Sin embargo, dicha cabida territorial posee
un solo lugar que ofrece un acceso expedito al continente durante gran parte del año; esa
“puerta de entrada” corresponde a la península Antártica (26). Producto de
encontrarse geográfica y físicamente más alejada del polo que el resto de la periferia
antártica, la península posee dos características importantes: no está sujeta a los
complejos efectos del clima que se observa en latitudes más cercanas al círculo polar, y
además se presenta como la única zona del continente que no está permanentemente
cubierta de capas de hielo y nieve, por lo que geopolítica y geográficamente hablando,
esta presenta cualidades favorables para acceder al “continente blanco”, adquiriendo una
significación muy particular para el Cono Sur de América.
En igual sentido, se hace destacable el valor geoeconómico de los recursos naturales
existentes en la zona, lo que resulta fundamental considerando la gran reserva de éstos,
y que se encuentran en las aguas polares, el suelo, y el subsuelo marino correspondiente
a las aguas que circundan a la Antartica (18).
En razón de lo anterior es que una multiplicidad de acuerdos generados con
posterioridad a la firma del Tratado Antártico, han surgido con motivo de frenar la
incontrolada explotación de la fauna marina, además de resguardar los recursos naturales
del continente. De la fisonomía geográfica antártica se puede visualizar una importante
consideración científica, hasta hace algunos años desconocida, que reviste especial
significado geoestratégico. Prueba de ello es que la Antártica, actúa como una verdadera
“ventana abierta al espacio cósmico” (19), cuyas proyecciones, además de ser de interés
científico, pueden adquirir valor estratégico para las potencias que consideran al dominio
del espacio cósmico dentro de sus políticas de defensa, dado que su tratamiento normativo
es de similar naturaleza en términos jurídicos .
El análisis de los diferentes aspectos mencionados permiten concluir que:
-
La importancia del Continente Antártico se relaciona con aspectos geopolíticos,
geoeconómicos y geoestratégicos, como el hecho de proyectar influencia en el paso
interoceánico entre los océanos Pacífico y Atlántico, concediéndole características
trioceánicas, convirtiéndola en una importante reserva de recursos, así como una posición
de significación estratégica. -
La importancia geoeconómica del Continente Antártico es la generación de recursos
naturales, alimenticios, minerales y energéticos. En la medida en que la sociedad requiera
de estos insumos, las formas de explotación y la distribución podrían ser motivos de
confrontación. -
La península antártica, en su calidad de única “puerta de acceso al Continente
Antártico”, reviste una importancia geopolítica de gran significación, especialmente para
aquellos países como Chile y Argentina en su calidad de “puente” de acceso a la península
y al continente. -
El STA constituye un acuerdo de características jurídicas único en el mundo. La
condición de “statu quo” en las reclamaciones territoriales ha permitido evitar la
confrontación y progresar sinérgicamente en los trabajos científicos, fomentando la
cooperación y el entendimiento internacional. -
Los diferentes acuerdos posteriores al TA (Convenciones y Protocolos) son una prueba
concreta de que se puede mantener la paz y llegar a consensos internacionales, incluso en
materias tan complejas como la preservación del medio ambiente, la protección de la
flora y fauna y la restricción en la explotación de recursos naturales. A este respecto,
Argentina y Chile son dos de los doce Estados consultivos originales del TA, además de
que ambos son parte de los siete reclamantes de soberanía. Sus títulos soberanos se basan
en los siguientes aspectos principales:-
Aplicación del principio de derecho “Uti Possidetis Juris” (20).
-
Llegada al continente 2 años antes que los registros británicos, norteamericanos o
rusos. -
Proximidad geográfica y continuidad geológica.
-
Exploraciones y salvamentos llevados a cabo desde 1903.
-
Ocupación permanente e inicio de la actividad administrativa, científica y técnica
desde 1904.
-
En materia de Política Antártica; a través de los años, Argentina ha realizado diversas
actividades, que incluyen observaciones científicas, las operaciones de estaciones
postales y de radio, el establecimiento de colonias de familias, nacimientos de ciudadanos
argentinos y mantenimiento de un registro civil en la Antártica (21). En resumen, la
política Argentina es digna de ser calificada como “pro activa”. En este sentido mantiene
vigentes sus derechos soberanos, participa en las actividades que se desarrollan en la
zona, hace énfasis en la Antártica en su “Libro Blanco de la Defensa” y mantiene
motivada a su población respecto a la importancia de la “Tierra de San Martín” (22).
“Existe conciencia antártica desarrollada en Argentina y una profunda creencia de que
el país no estará completo hasta que las partes que lo integran (sudamericana, insular,
antártica y mar argentino) estén bajo total control argentino” (23).
Para ejemplificar lo indicado, resulta pertinente destacar la dictación del D.S. N°
46 durante el gobierno del presidente Kirchner quien declaró el “Año de la Antártica
Argentina” (24), al cumplirse el centenario de la primera expedición en el territorio
antártico.